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¿La población humana esta subdividida en razas?

[Párrafos provenientes del libro "¿De donde venimos? La evidencia molecular para el ancestro humano" de Jan Klein y Naoyuki Takahata, Springer-Verlag, 2002.  Págs. 390-1]


   "La respuesta depende de lo que uno entiende por este termino y por consiguiente las personas que hablan sobre raza primero deben especificar que significa exactamente esta palabra para ellos. La división original de la humanidad en razas estuvo basada en diferencias visibles entre los individuos. Los viajeros europeos en África notaron que las personas en esa región tenían piel de color marrón oscuro o negro, cabello negro rizado, ojos marrones, narices anchas, y labios gruesos. Similarmente, los exploradores que regresaban de Asia Central y Oriental informaban que los habitantes de esa parte del mundo tenían piel amarillenta, cabello lacio de color negro, y un pliegue de piel que se extendía de los párpados a través de la esquina interna del ojo (una característica llamada pliegue epicantrico). Estas características contrastaban con aquellas de los europeos, quienes tendían a tener piel clara, cabellos lacios u ondulados de varios colores, ojos de varios colores, narices estrechas, y labios bastante delgados. Con el paso del tiempo, la lista de razas fue extendida para incluir a pueblos de otros continentes, subcontinentes, y grupos insulares, especialmente amerindios, australianos, indios, y oceánicos (melanesios, micronesíos y polinesios).  Sin embargo, estudios mas detallados, revelaron una variación considerable dentro de los grupos raciales en los caracteres que inicialmente habían sido utilizados para su delineación. Por ejemplo, fueron descritos 36 grados de pigmentación de piel, desde el color negro azabache hasta el casi blanco. Usando este, y otros caracteres, fueron descritas varias razas adicionales - desde diez a varios cientos - y los antropólogos no pudieron ponerse de acuerdo sobre cual era el sistema de clasificación más conveniente, ni sobre cuan detallada debía ser la subdivisión."

   "El numero de razas creció, también el escepticismo. El gran numero de razas, la existencia de intermedios, y la agrupación jerárquica de grupos de individuos le sugerían a algunos antropólogos que los caracteres bajo los cuales se basaba la clasificación variaban continuamente y que cualquier división en grupos discretos era arbitraria y sin importancia biológica. Parecía que dos grupos al azar delineados por una o más características físicas podían ser relacionados a través de unas series de intermedios que proveían una transición ininterrumpida de un grupo al otro. La línea continua parecía extenderse desde unidades familiares hasta poblaciones mundiales. Debido a todas estas observaciones, algunos antropólogos concluyeron que era un ejercicio inútil clasificar a los humanos en razas y que seria mejor abandonar el concepto de las razas humanas. Esta conclusión también fue motivada por el mal uso y el abuso del concepto en algunos países con el propósito de justificar la discriminación, opresión e incluso el genocidio."

  "Actualmente, la propuesta para eliminar el concepto de raza es solo un extremo de un amplio rango de puntos de vista. Ciertamente no es compartida por todos los antropólogos y tampoco representa la opinión mayoritaria del publico en general. Parece ser una conclusión motivada mayormente por credos filosóficos y políticos que por argumentos científicos. Correspondientemente, los antropólogos que mantienen esta posición a menudo intentan callar a sus oponentes en vez de convencerlos a través de la presentación de los hechos. Su método favorito de argumentación es etiquetar de racista a quien no este de acuerdo con ellos. El publico, no obstante, no parece impresionado por su retórica. Se resiste a creer que las diferencias que ve todos los días son un mero producto de su imaginación.  Una persona común puede deducir con un alto grado de exactitud de donde provienen los individuos con solo observar sus características..."

  "Excepto por algunos antropólogos, todo el mundo parece estar capacitado para distinguir a las personas de diferentes partes del mundo al observar su apariencia externa. Aparentemente también es el punto de vista de algunos administradores gubernamentales en países con programas para luchar contra la discriminación racial. Obviamente, hay un hueco de credibilidad en este tema entre algunos antropólogos en un lado y el publico, así como también los gobiernos de algunos países, en el otro."

   "Una forma para ordenar los argumentos entre los antropólogos y reconciliar a los antropólogos con el publico podría ser alejándonos de los caracteres físicos y enfocándonos en los genes. Si las razas son reales, deberían tener una base genética separable de las influencias medioambientales y culturales. La genética podría ayudar a resolver el problema en dos formas. En primer lugar, los caracteres físicos usados en la clasificación de las razas son controlados por genes que por consiguiente podrían ser usados para determinar si hay diferenciación al nivel genómico donde parece haber continuidad a nivel fenotípico. Las diferencias deberían entonces ser reducidas a la presencia o ausencia de los genes responsables de un carácter particular y así proveer una medida cuantitativa de la diferenciación racial. Desafortunadamente, no han sido identificados ninguno de los genes que controlan el color de piel, la textura y el color del cabello, o la forma de los labios y la nariz. Estos caracteres son determinados por genes múltiples que interactúan entre sí, así que su identificación no es fácil. Pero en el futuro cercano, los genes serán conocidos en mayor detalle y entonces será posible establecer si hay una correspondencia entre su distribución y cualquiera de los esquemas de clasificación racial que los antropólogos han diseñado para la especie humana..."

   "La segunda forma en la que la genética podría contribuir a la solución de nuestra interrogante es a través del análisis de los genes que no están involucrados en el control de las diferencias físicas entre las razas. En los anteriores capítulos de este libro hemos descrito varios ejemplos de variación dentro de la especie humana. Además de los sistemas mencionados aquí, son conocidos otros numerosos sistemas variables, que probablemente no tienen nada que ver con la diversidad morfológica humana. Sin embargo, todos esos sistemas pueden ser usados para probar la hipótesis de la diferenciación racial genética.  Al probar que las razas se separaron hace mucho tiempo atrás, la deriva genética aleatoria debió haber diversificado su composición genética, incluso en ausencia de la selección. Se puede esperar que en el largo tiempo en que las razas divergieron, las diferencias entre ellas se incrementaron. Incluso si no hubo suficiente tiempo para "fijar" diferentes alelos en razas distintas, al menos debieron haber sido generadas varias diferencias genéticas.   Si, por el contrario, las razas son artefactos de clasificación o categorías totalmente arbitrarias, esto debería estar reflejado en el patrón de variación genética en la especie humana. Una forma ideal de probar estas asunciones debería ser determinar la variación genética de la especie humana entera y observar si se ordena en grupos que correspondan a las razas definidas geográficamente o morfológicamente. No obstante, debido a que la prueba involucraría frecuencias genéticas y estas solo pueden ser obtenidas comparando individuos de grupos predefinidos, este procedimiento no es factible. En cambio, el primer paso de la prueba genética debería estar en los grupos definidos por los antropólogos como razas. Si la comparación de la variación genética dentro de cada raza con la que hay entre las razas revela que las diferencias son insignificantes, el entero concepto de las razas dentro de la especie humana seria desmantelado."

  "Hasta donde podemos decir, L.L. Cavalli-Sforza fue el primer genetista que midió las diferencias genéticas entre las razas humanas. En un estudio publicado en 1966, él resumió los datos de distancia genética para 12 loci (la mayoría de ellos codificadores de los antigenos de los grupos sanguíneos) en siete poblaciones humanas mayores y llego a la conclusión de que de la variación genética total observada en la especie humana, menos del 15 % tenia relación con las diferencias entre razas. Cavalli-Sforza al parecer no encontró nada notable en esta observación, o al menos merecedor de algún comentario. El genetista quien hizo de esto una gran historia fue Richard C. Lewontin en 1972. Él dividió a la especie humana en siete razas (caucásicos, negros africanos, mongoloides, aborígenes sudasiáticos, amerindios, oceánicos, y aborígenes australianos), y cada raza en una serie de poblaciones (caucásicos en árabes, armenios, vascos, búlgaros, checos, etc.; negros africanos en abisinios, bantúes, burindies, batutsis, etc.; mongoloides en ainus, bhutaneses, bruneianos, buriatos, chinos, etc.;) delineadas por la información morfológica, lingüística, histórica y cultural. Entonces compilo los datos de frecuencia genética para nueve sistemas de grupos sanguíneos a través de métodos inmunológicos (basados en los anticuerpos) y métodos de electroforesis proteica."

   "La valoración consiste en comparar genes examinados separadamente de poblaciones individuales (razas) con aquellos examinados aleatoriamente de la especie entera. La mayor consecuencia de la subdivisión es que los individuos no se reproducen aleatoriamente unos con otros dentro de la especie; sino que tienden a reproducirse dentro de cada población. Como resultado, los individuos dentro de cada población se vuelven más similares unos con otros pero más y más diferentes de los individuos de otras poblaciones, y reduce la proporción de heterocigotos en las poblaciones a través de la extinción de alelos. La probabilidad de que dos genes examinados aleatorios sean diferentes es baja si los genes son tomados de la misma población que si son tomados aleatoriamente de la entera población que comprende la especie.  El flujo genético (el intercambio de genes entre las poblaciones) trabaja contra esas expectativas. El flujo genético incrementa la heterocigosis dentro de las poblaciones y reduce la que hay entre poblaciones distribuyendo los alelos a través de la especie entera y homogeneizando genéticamente a la especie." 

   "El estudio de Lewontin revelo que el 85.4% de la variación genética que existe dentro de la especie humana aparece dentro de las poblaciones individuales y que el 14.6% restante se considera perteneciente a las diferencias entre los grupos humanos. De ese 14.6%, 8.3%  pertenece las diferencias entre poblaciones, definidas así por Lewontin, y 6.3% pertenece a las diferencias entre las razas. No obstante, debido a que la distinción de Lewontin entre poblaciones y razas es arbitraria, algunos antropólogos podrían considerar a algunas de las "poblaciones" de Lewontin como razas."

   "El análisis de Lewontin fue repetido después por varios investigadores usando compilaciones de frecuencias genéticas mucho más grandes y métodos diferentes de valoración de la variación genética dentro y entre grupos. La mayoría de las medidas de la variación estuvieron relacionadas a la estadística Fst, la cual fue introducida por el genetista Sewall Wright para determinar el efecto de la fragmentación de una población y su composición   genética. Wright la llamo medida de índice de fijación (por eso la letra F en inglés) porque calibra el aumento en la fijación de alelos dentro de una subpoblación como un resultado de la fragmentación... En los capítulos anteriores mencionamos que la variación genética esta influenciada por dos procesos opuestos: la deriva genética aleatoria dentro de una subpoblación y el flujo genético entre subpoblaciones. Cuando se alcanza un equilibrio entre los dos procesos, Fst mide el numero de inmigrantes entre las subpoblaciones."

  "Sin importar el método usado en los análisis, todos los investigadores alcanzaron estimados muy cercanos a los obtenidos por Lewontin: las diferencias observables entre las subdivisiones (poblaciones, grupos de poblaciones, razas) representan entre el 10 y el 15% de la variación genética total encontrada en la especie humana. Formalmente, estos descubrimientos demuestran que, en primer lugar, la especie humana esta subdividida en grupos genéticamente identificables de individuos, y, en segundo lugar, que al menos algunos de esos grupos corresponden a aquellos identificados por los antropólogos como razas basándose en los caracteres físicos. No obstante, esto no finaliza el debate sobre los meritos de la clasificación racial. Desafortunadamente, antes de comenzar su estudio,  Lewontin no especifico cuan grande debía ser la diferencia para poder llamar "razas" a los grupos. Consecuentemente, los resultados de los estudios han llevado a los genetistas de poblaciones a dos conclusiones diametralmente opuestas. Lewontin llamo triviales a las diferencias observadas y proclamo que la "clasificación racial no tenia significado genético o taxonómico" así que "ninguna justificación puede ofrecerse para su persistencia." Esta idea es repetida por la mayoría de los autores de estudios similares, quienes parecen estar sorprendidos por el hecho de que la variación genética dentro de las poblaciones es mayor a la que hay entre poblaciones. Al contraste, Sewall Wright, quién no puede ser considerado como un novato en las cuestiones de la genética de poblaciones, ha declarado enfáticamente que si diferencias de esta magnitud fuesen observadas en cualquier otra especie, los grupos que ellas distinguen deberían ser llamados subespecies (razas)."

"Incluso, el argumento de Wright se puede extender mucho mas allá. Las 200 especies de peces haplochromine en el lago Victoria difieren unos de otros en porcentajes menores a los de las razas humanas en sus genes neutrales, aunque se presume que son distinguidos por los genes que controlan las diferencias en sus apariencias externas. Lo mismo se puede decir sobre algunas de las especies de pinzones de Darwin y sobre otros ejemplos de recientes radiaciones adaptivas. En todos esos casos, los grupos reproductivamente aislados son imposibles de diferenciar a través de los métodos usados para medir las diferencias entre las razas humanas. Obviamente, las razas humanas no están aisladas reproductivamente (los matrimonios interraciales son comunes y los descendientes de tales uniones son totalmente fértiles) pero las diferencias externas entre ellas son compatibles con las que hay entre los peces ciclidos y los pinzones de Darwin. Bajo estas circunstancias, decir que las diferencias genéticas entre las razas son triviales es mas una declaración política que un argumento científico. ¿Triviales bajo qué criterio? ¿Cuantas diferencias tienen que haber para que Lewontin y aquellos que piensan igual que él las considereden como no triviales?"

  "Al mezclar la ciencia con la política, los genetistas y antropólogos están cometiendo la misma infracción de la cual ellos acusan a otros científicos, a quienes catalogan como racistas. Y lo peor de esto, es que al considerar las diferencias genéticas como insignificantes, ellos caen en las manos de los racistas de verdad, quienes pueden demoler fácilmente esa declaración y reforzar su agenda. Es mas honesto intelectualmente reconocer las diferencias y señalar que su existencia no implica la supremacía de una raza sobre otras. Esto se puede hacer demostrando que las diferencias están en genes que no pueden ser relacionados a cualquiera de las características que podrían ser requeridas para la superioridad de una raza particular."

"Con respecto a la noción de la continuidad en la variación genética a través de la especie humana entera, ella no debe ser confundida con la estructura jerárquica de la variación. De hecho hay diferentes niveles de agrupamiento dentro del Homo Sapiens, que son el resultado de la historia de las poblaciones, los patrones genealógicos, la geografía, la diferenciación cultural, y otros factores. Los grupos pequeños pueden ser agrupados en grupos más grandes y estos en grupos más grandes aún, como es aparente en cualquier árbol filogenético dibujado para las poblaciones humanas. La diferenciación y el agrupamiento son mas pronunciados para las poblaciones que viven en Siberia, la Cuenca del Amazonas, y otras áreas en las cuales la organización tradicional de las poblaciones humanas no ha desaparecido completamente. Esto es menos aparente en áreas de gran expansión poblacional y mezcla, en las cuales las frecuencias de algunos genes se muestran a través de clines - gradientes que decrecen desde un centro de distribución hasta el perímetro. Pero incluso en Europa, con su larga tradición de matrimonios inter-étnicos y fáciles oportunidades para la mezcla, Guido Barbujani y Robert R. Sokal podrían mostrar una distribución remendada de frecuencias de alelos y zonas de cambios importantes en variación genética, y atribuirlas a las barreras físicas y culturales al flujo genético. La naturaleza jerárquica de estos agrupamientos  pide para una respuesta para la siguiente pregunta: ¿Cuál de estos grupos debe ser llamados razas? Podrían ser: todos, ninguno, o cualquiera, de acuerdo a las preferencias de cada uno de nosotros. El nombre no es importante. Lo que es importante es reconocer la existencia de la diferenciación y su importancia para la reconstrucción de la historia humana."

  "Una pregunta relacionada es cuan vieja es la diferenciación. La respuesta depende de sí uno es un multirregionalista o uniregionalista y para el ultimo, con cual tipo de hipótesis uniregionalista uno simpatiza. Los multiregionalistas no tienen problemas para explicar el 10 - 15% de diferencia entre los grupos humanos. Debido a que ellos asumen que el proceso de diferenciación comenzó hace 2 millones de años atrás, cuando el Homo erectus estableció poblaciones fundadoras en las diferentes regiones, ha habido tiempo suficiente para acumular diferencias. Los uniregionalistas, quienes asumen que la diferenciación en grupos comenzó después del éxodo del Homo sapiens desde África, están desventaja, porque los cálculos indican que solo bajo asunciones poco realistas (por ejemplo, ausencia de flujo genético entre poblaciones) habría el intervalo de tiempo suficiente para el origen de las diferencias observables. Con respecto a esto ultimo, Henry C. Harpending y sus colegas propusieron en 1993 que la población ancestral humana ya estaba subdividida antes de su expansión fuera de África, así que las diferencias raciales son anteriores al tiempo del éxodo. Una alternativa considerada por Harpending y Alan Rogers es la posible colonización de nuevos ambientes después del éxodo por pequeñas tribus las cuales se expandieron localmente. Las pequeñas cantidades de las poblaciones fundadoras podrían tener relaciones con las perdidas locales de variación genética neutral y por consiguiente por las diferencias relativamente grandes que existen entre las poblaciones."


De donde Venimos? La evidencia molecular para el ancestro humano [Where Do We Come From? · The Molecular Evidence for Human Descent]

2002 XIII, 462 pp. 124 figs. Hardcover
3-540-42564-0
Precio recomendado: EUR 44.95 /
$49.95 * Disponible en amazon.com   y en springer.de

Autores:

Jan Klein, Instituto de Biología Max-Planck, Dirección para la correspondencia: 42, D-72076 Tübingen, Alemania, Teléfono ++49/7071/601290, Fax ++49/7071/600437, e-mail: jan.klein@tuebingen.mpg.de

Naoyuki Takahata, Universidad para los estudios avanzados Hayama, Kanagawa, Japon

Klein, J.; Takahata, N.: Where Do We Come From? · The Molecular Evidence for Human Descent

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